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Oculto entre una frondosa arboleda de palmeras, cipreses, arrayanes, laureles y lentiscos, yace un mundo secreto, el mundo de Casa Alcántara, un alojamiento exclusivo a tan sólo 10 minutos del aeropuerto de Jerez en Cádiz, Andalucía.
Justo aquí se hallaba la galería de tiro privada de la familia y es este el lugar a donde sus propietarios se retiraban, en las claras y frías mañanas de invierno, a descansar después de cazar perdices para disfrutar de pequeños placeres como el calor de la chimenea, el resplandor de unas copas de Tío Pepe bien frío ó el ámbar de un oloroso; y como el almuerzo casero, compuesto por sopa de ajo caliente, huevos de las gallinas de la granja, delicadamente fritos en aceite de oliva; o quizás, espinacas o acelgas cultivadas entre los viñedos situados sobre las colinas tras la casa.
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